Palabras Sinsabor
Me contaron una vez
Palabras acumuladas detrás de mi pared
Me contaron una vez
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Será que lo más insostenible en la vida es el egoísmo. O quizás la indiferencia. O quizás ambos. Pero si hay algo que no es soportable, sin dudas, es la indiferencia egoísta. Es quizás el peor de los males, la más terrible de las enfermedades, el más hiriente de los agravios. La indiferencia egoísta es al arte de destruir sin decir nada. Y no es desde el silencio. La indiferencia egoísta no es más que el mérito de los imbéciles, simulando saber lo que hacen, de hacernos creer que saben lo que hacen.
Somos nosotros, los que sabemos realmente lo que hacemos, los que creamos a los indiferentes egoístas. Ahogamos nuestras propias mentes con las parodias de dichos individuos, consumiendo cada una de nuestras capacidades electivas con las mentiras de aquellos a quienes les enseñamos a mentirnos.
Y sin embargo, no hacemos nada por destruirlos. Los indiferentes egoístas no son ya más que una continuación de una plaga que decidimos plantar en algún lugar lejano nosotros mismos, pero que no notamos que no tenía fronteras ni que no estaba tan lejos. Convivimos con ellos como si no hubiese otra posibilidad más que la de aceptar que metimos la pata dándoles la confianza para engañarnos constantemente con su decir de ser.
La indiferencia egoísta ha interrumpido al mundo en su continuo e indomable andar. El silencio de palabras inútiles y vacías de los indiferentes egoístas ha logrado contraer las maravillas del mundo con una rapidez asombrosa. Ahora bien, ¿qué más doloroso que encontrar en la mismísima mitad complementaria de uno mismo al mayor de los logros del proyecto indiferente egoísta?
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Open the door to the next destruction
Over the hill there's somebody else
What should we do for an instruction?
I guess it's not so easy to save the mess
Close the last window to deceiving
I'm been through there and I'm bleeding
Caught the night over the meeting
Suppose there's no one, I'm not kidding
Well there's easy if you're not there
It's so obvious you're teasing me
And now, the walking is too hard
And now, I'm crawling no more
Look at me now that I'm falling
Leave me behind that I'm soaring
Save yourself when I'm not hoping
I've been over there and I won't walk away
Since I've grown up,well, I can't find me
I don't like it here, it's not so warming
Look at me now, I'm thorn all to pieces
and you can't see it 'cause I'm not screaming
Along the way we have to pray
because there is always always hope
But then sometimes the walls just drop
and the things we hear are surely wrong
Look at me now that I'm falling
Leave me behind that I'm soaring
Save yourself when I'm not hoping
I've been over there and I won't walk away
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Te necesité como nunca necesité a absolutamente nadie. Respiré hondo esperando que aparecieras, y no lo hiciste. Y aunque lo hubieses hecho hubieses sido tarde. No importa cuándo, pensé que sería posible que hasta por milagro quizás soltaras ese manojo de egoísmo que te eleva por los aires y volvieras a mí. Incluso que quizás, por primera vez llegaras. Pero no lo hiciste. La magia esta vez pareció desaparecer, de una vez y para siempre.
Las lágrimas que me acompañan no son de cocodrilo. Tampoco son siquiera pasajeras. Ni momentáneas. Son absoluta y comprensiblemente eternas. Porque el dolor de lo que se tuvo y se perdió para siempre sabiendo que no volvería jamás es inolvidable. Pero no del buen inolvidable, no de la sensación de mariposas en la panza de tu primer amor, sino del mal inolvidable, del que aparece cuando un avión se estrella frente a tus ojos y tu inutilidad.
Podría decirte que lo sé, pero jamás voy a entender cómo pudo ser que todo tuviera un final tan drástico. Bueno, al menos para mí.
Si sigo escribiendo un teclado va a perder su pulso. No me quedan ni letras, ni palabras, ni bronca, ni ira, ni llanto ya para poder decirte que voy a extrañar a la única persona que me hacía sentir acompañada y feliz, pero que también sé que soy una persona y que como tal lo único que puedo hacer por mí y que no vas a poder hacer vos es respetarme.
Te amo, amo tu recuerdo y lo que vivimos juntas, jamás te voy a olvidar. Marcaste todo, pero este es el final.
Todo historia tiene un final, pero en la vida todo final es un principio. Espero que así también lo sea para mí.
Para vos, Johy.
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Todavía siento el puñal en el pecho.
Mas sólo queda el agujero
y la mancha negra de tu pasar.
Mientras todo está quieto y lento
parecer ser que mi aliento
y la sorpresa no pueden ya llegar.
Angustia de no poder volver
a saber.
Angustia de no poder entender.
Sistemación de no correr
estoy cortada aquí a tus pies.
Afuera suena un cañón
que detona bolas en un paredón.
Acá no queda nada, nada, nada.
Sentada espero tu memoria.
Acorto pasos que no hay .
Y sin más no hay más quimeras.
Desastre de no vivir antes
de este tiempo.
Desastre de no vivir jamás.
Acuerdo mutis de no saber
cómo amarme así sin perder.
Adentro no hay expresión
(más que la mínima unión).
Acá no queda nada, nada, nada.
Puñal inverso de dolor.
Ocaso triste del amor.
No queda rostro en la pasión.
No había sentido este sudor.
Se escucha a la nada cortar
el aire tibio del suave mirar.
Niego ver lo real y lo irreal
que me destruye, está en vos
Acá no queda nada, nada, nada.
Nada, nada, nada.
Puñal quitado, mancha oscura.
Lienzo vacío mi corazón.
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